
Entre la pérdida y la aceptación: una mirada integradora del proceso del duelo
Entre la pérdida y la aceptación: una mirada integradora del proceso del duelo
Exploramos la naturaleza del duelo y su abordaje psicológico.

¿Has perdido a un ser querido? ¿Te han despedido del trabajo de tus sueños? ¿Has terminado con tu pareja? ¿Te has tenido que ir de tu país? ¿Te has preguntado si lo que sientes es parte natural de un proceso o si, por el contrario, tu dolor necesita una atención más profunda? ¿Te preocupa que, a pesar del tiempo, la tristeza persista o incluso interfiera en tu día a día? ¿Quieres saber cuándo es el momento de buscar ayuda profesional para transformar el dolor en una oportunidad de crecimiento?
Estas preguntas son comunes en quienes atraviesan una pérdida y desean conocer más datos sobre lo que les sucede. En el presente artículo, se explicará en qué consiste el proceso de duelo, sus fases y tareas fundamentales, diferencias entre un duelo normal y uno patológico, y cómo puede ayudar el proceso terapéutico desde un modelo integrador, para brindarte herramientas que te ayuden a entender y gestionar tus emociones de manera adaptativa.
¿Qué es el duelo?
El duelo es una respuesta natural y emocional ante la pérdida, ya sea la muerte de un ser querido, el fin de una relación o cualquier otro cambio transcendental en la vida de la persona que genere una sensación de vacío. Se trata de un proceso personal y único, que implica una serie de emociones y reacciones que varían en intensidad y duración, dependiendo de los recursos y experiencias anteriores de cada persona.
El duelo es un proceso, se ha estudiado desde diversos enfoques, el más reconocido es el de Kübler-Ross, que identifica cinco fases principales:
- Negación: sucede cuando la persona recibe la noticia de la pérdida, en este primer momento. la mente se protege ante el impacto de la pérdida, siendo incapaz de aceptar de forma inmediata la realidad.
- Negociación: durante esta fase, la persona presenta pensamientos sobre « qué hubiera pasado si… » o intentos de encontrar una solución que permita revertir la situación “¿si dejo el trabajo de mis sueños, volverías a vivir?”.
- Ira: cuando la persona comienza a darse cuenta de la pérdida y de qué la negociación no funciona, surge un fuerte enfado, conocido como irá. Está ira ayuda a empezar a desahogarse y llegar a la siguiente fase.
- Depresión: cuando la ira disminuye, la profunda tristeza y el sentimiento de desesperanza pueden dominar, reflejando la magnitud del vacío dejado por la pérdida.
- Aceptación: finalmente, se alcanza un grado de resignación que permite comenzar a reconstruir la vida, integrando la pérdida en la propia historia vital de la persona.
Es importante tener en cuenta que estas etapas no se experimentan de manera lineal ni obligatoria. Algunas personas pueden vivir varias de estas fases simultáneamente o volver a etapas anteriores conforme avanza su proceso.
Las cuatro tareas del duelo
Los modelos de las fases son pasivos, es decir, la persona va pasando a través de diferentes etapas. Por ello, resulta muy útil considerar, el enfoque las cuatro tareas fundamentales propuestas por Worden, que propone un trabajo activo de la persona en la superación de su pérdida:
- Aceptar la realidad de la pérdida: reconocer y asimilar que la pérdida ha ocurrido es el primer paso para empezar a trabajar el duelo. Este reconocimiento permite enfrentar la nueva realidad, por dolorosa que sea.
- Trabajar el dolor del duelo: permitir y experimentar plenamente las emociones dolorosas asociadas a la pérdida es esencial. Este proceso implica expresar el sufrimiento, ya sea a través del llanto, la escritura o el diálogo, sin reprimir ni juzgar las emociones (sean las que sean y con la frecuencia e intensidad que sea).
- Ajustarse a un entorno en el que el ser querido / trabajo / situación está ausente: implica aprender a vivir sin la presencia física de lo perdido. Esto significa reorganizar la vida cotidiana y encontrar nuevas formas de afrontar la ausencia, lo cual puede necesitar incorporar cambios en las rutinas y en la manera de relacionarse con el entorno.
- Reinvertir en nuevas relaciones y actividades: consiste en redirigir la energía emocional hacia nuevas experiencias, relaciones y proyectos. Este paso no implica olvidar a quien se ha perdido, sino encontrar un nuevo sentido y propósito que permita continuar el camino de la vida.
Diferencias entre duelo adaptativo y duelo patológico
Es importante distinguir entre un duelo adaptativo y un duelo patológico, ya que, aunque ambos son respuestas ante una pérdida, se diferencian en la intensidad, duración e impacto en la vida diaria.
El duelo adaptativo
El duelo normal, aunque doloroso, es una experiencia natural en la que la persona gradualmente integra la pérdida en su vida. Se manifiesta a través de emociones intensas que evolucionan con el tiempo, permitiendo la adaptación.
Con el paso del tiempo (un año aproximadamente), la persona logra aceptar la pérdida, encontrando momentos de alivio y conexión con la vida, sin olvidar el significado de lo perdido.
Aunque en las primeras semanas puede haber alteraciones en el funcionamiento diario, estas tienden a disminuir conforme la persona se reorganiza y retoma sus actividades cotidianas.
El duelo patológico
El duelo patológico o complicado se caracteriza por la prolongación y la intensidad extrema de los síntomas. Los sentimientos de dolor, tristeza y desesperanza persisten más allá de un año y no muestran señales de disminución.
La capacidad para funcionar en lo personal, laboral o social se ve gravemente afectada. La persona puede tener dificultades para realizar actividades que antes eran rutinarias, llegando incluso a no ser funcional en alguno de estos ámbitos.
Existe una grave resistencia a aceptar la realidad de la pérdida. La negación o la incapacidad para reconstruir una nueva forma de vida se mantiene, impidiendo el avance hacia la aceptación.
En gran parte de estos duelos, puede haber pensamientos suicidas o comportamientos de evitación, lo que indica la necesidad urgente de intervención profesional.
La persona puede presentar una limitada capacidad para experimentar o expresar cualquier tipo de emoción, dificultando la transformación del dolor en una experiencia integradora.
Terapia psicológica desde el modelo integrador
La terapia psicológica integradora es un enfoque que combina diversas corrientes teóricas y técnicas terapéuticas para abordar el duelo de manera global e idiosincrásica. Este modelo reconoce la complejidad de la experiencia de la pérdida, abarcando aspectos emocionales, cognitivos, físicos, conductuales y espirituales.
En lugar de aplicar un único método, el psicólogo integrador adapta las intervenciones a las necesidades particulares de cada persona, combinando herramientas de la terapia cognitivo conductual, la terapia humanista, el psicoanálisis y el resto de las corrientes psicológicas.
Por ejemplo, la terapia cognitivo conductual puede ayudar a identificar y modificar patrones de cognitivos negativos que mantienen el dolor, mientras que la terapia humanista fomenta la autoexploración y el reconocimiento profundo de las propias emociones.
Al mismo tiempo, técnicas basadas en el psicoanálisis pueden ser útiles para explorar conflictos internos o procesos inconscientes relacionados con la pérdida. Esta flexibilidad permite un abordaje personalizado que no solo alivia los síntomas, sino que también facilita una transformación personal profunda, promoviendo la resiliencia y el crecimiento postraumático.
Además, el modelo integrador valora la dimensión relacional y social de la persona, considerando fundamental el papel del apoyo emocional y las redes de los seres queridos para reconstruir la vida tras la pérdida. De esta manera, se desarrollan estrategias adaptativas que ayudan a reinvertir en nuevas relaciones y actividades, ofreciendo al cliente la oportunidad de reconstruir su identidad y encontrar un nuevo sentido en la vida, transformando el duelo en un proceso de autoconocimiento y fortalecimiento emocional.
Conclusiones
El duelo es un viaje personal que, aunque doloroso, puede llevar a una transformación intrapersonal profunda. Aceptar la pérdida, permitirse sentir, trabajar activamente en el dolor y buscar nuevas formas de conectar con el mundo son pasos fundamentales para avanzar hacia una nueva etapa de la vida.
Reconocer las diferencias entre un duelo adaptativo y uno duelo complicado o patológico es esencial para identificar cuándo es el momento de buscar apoyo profesional. Asimismo, la terapia psicológica desde el modelo integrador ofrece herramientas valiosas que facilitan no solo el alivio del sufrimiento, sino también el crecimiento personal y la reinvención de la identidad.