Bases psicológicas de la exterogestación

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Los bebés necesitan 18 meses de gestación: 9 dentro y 9 fuera

Exploramos las bases psicológicas de la “exterogestación”.

Bebés necesitan 18 meses gestación

Nadie puede negar que un embarazo humano dura alrededor de unos nueve meses. La Organización Mundial de la Salud, OMS, considera que cualquier mujer que se ponga de parto entre la semana 37 y la semana 42 de gestación trae al mundo a un bebé a término.

Sin embargo, pese a que consideremos que durante el periodo de gestación intrauterina se ha completado su desarrollo, esto no es del todo cierto. La especie humana nace con una inmadurez considerable en comparación con otras especies mamíferas.

Es por ello que se requieren otros 9 meses fuera y para englobar este periodo se acuñó el término exterogestación. A lo largo de este artículo veremos qué es, por qué es tan importante y qué podemos hacer cómo adultos para acompañar el proceso de la mejor forma posible.

¿Qué es la exterogestación?

El concepto exterogestación se usa para hacer referencia a esos 9 meses que los seres humanos necesitan de gestación fuera del útero cuando ya han nacido. Vendría a ser algo muy similar a lo que sucede con las crías de los canguros, que acaban de desarrollarse en la bolsa materna.

Esta idea se desarrolló a raíz de las observaciones a nivel evolutivo. Para que un bebé húmedo naciera tan autónomo como otras crías mamíferas la gestación intrauterina debería ser mucho más larga.

Sin embargo, hoy en día se sabe que nacemos con un organismo muy inmaduro tanto a nivel físico como neurólogo. No solo nace inmaduro nuestro cerebro, sino que el sistema nervioso y el sistema digestivo también necesitan continuar madurando a lo largo de los primeros meses de vida. Esto implica que, a diferencia de otras especies, los humanos nacen completamente dependientes de sus cuidadores.

Teniendo todo esto presente, cada vez son más los estudios y autores que defienden la idea de que es necesario que los primeros nueve meses de vida del bebé se parezcan el máximo posible a la gestación intrauterina. Es decir, se deben propiciar entornos seguros y en contacto tan frecuente con la madre cómo sea posible (incluso aunque el bebé no llore).

¿Por qué los bebés humanos necesitan 9 meses de gestación fuera del útero?

El motivo por el cual las criaturas humanas nacen tan inmaduras se debe a un conflicto evolutivo entre el tamaño del cráneo y la adaptación a la bipedestación. Puesto que los humanos han desarrollado un cerebro más grande, los bebés nacen con cráneos más grandes en comparación a otras especies. Además, la pelvis, y con ella el canal de parto, se estrechó para poder adaptarse a caminar erguidos.

Es decir, si el cerebro de los bebés se desarrollara por completo dentro del útero, la cabeza sería demasiado grande para pasar por el canal de parto. Por este motivo, las criaturas nacen antes de haber completado su desarrollo neurológico y siguen desarrollando su cerebro fuera del útero durante los primeros meses de vida.

Así pues, durante los 9 primeros meses de vida de un bebé su cerebro se sigue desarrollando y creciendo a un ritmo impresionante. Sin embargo, en la mayoría de especies esto sucede dentro del útero materno y, por ello, sus crías nacen mucho más autónomas.

Puesto que los bebés nacen únicamente con un 25% de su cerebro desarrollado, no están preparados para la independencia. Por el contrario, la biología prevé que sean dependientes de sus cuidadores y, por ello, los bebés “esperan” tener contacto de manera constante con sus cuidadores, ser alimentados a demanda, que su llanto sea atendido de forma inmediata y que haya movimiento como en el útero.

Por último, es interesante tener en cuenta que en caso de que no existiera la dificultad del canal de parto, los embarazos humanos serían mucho más largos con el fin de que todo este proceso de desarrollo pudiera darse dentro del útero materno. Es decir, si los bebés nacieran tan desarrollados como otros mamíferos, los embarazos durarían entre 18 y 21 meses.

¿Cómo podemos acompañar la exterogestación?

Si queremos ayudar a que nuestra criatura pueda desarrollarse de forma óptima, es necesario comprender que la exterogestación no es una teoría. Se trata de una necesidad biológica real. Teniendo esto en cuenta, podemos comprender y atender sus necesidades tal y como ellos necesitan. Esto nos va a ayudar a conseguir que nuestros hijos crezcan más seguros y regulados.

Contacto físico

Los bebés necesitan contacto físico de manera casi constante puesto que les da seguridad. El contacto piel con piel y portearlos ayuda a imitar las condiciones uterinas puesto que le proporcionan calor y les permite escuchar los latidos del corazón de su figura cuidadora. Además de favorecer el desarrollo neurológico, fomenta la regulación emocional y el desarrollo motor.

Esta cercanía es necesaria también cuando los bebés duermen puesto que es la forma en que se sienten seguros y protegidos. El colecho seguro mejora la calidad del sueño infantil, incrementa la regulación emocional, reduce el estrés y fortalece el vínculo con los cuidadores.

Alimentación a demanda

Hoy en día es bien sabido que el mejor alimento para las criaturas es la leche materna. No obstante, sea cual sea la forma en que se alimente al bebé debe hacerse a demanda. Es decir, siempre que pida. Es necesario comprender que para los bebés el pecho no es solo alimento, sino que es seguridad y protección tanto física como emocional. Además, también se fomenta el vínculo afectivo. Por ello, en caso de alimentar al infante con fórmula se debe intentar reproducir al máximo estas condiciones de atención y cercanía.

Atención inmediata al llanto

Pese a que en los últimos tiempos se ha expandido el mito de que atender el llanto del bebé les malcría y les acostumbra a los brazos, debemos comprender que no es así. Ya hemos comentado anteriormente que, en realidad, las criaturas nacen biológicamente programadas para estar en contacto constante y ser atendidas debido a su inmadurez. Recordemos que el llanto es la única forma que tienen los bebés para comunicarse. Atenderles de forma sensible cuando lo necesitan únicamente aporta aspectos positivos como el establecimiento de un alegro seguro y la confianza en su entorno.

Vínculo afectivo

Los bebés necesitan ser cuidados y atendidos debido a su completa dependencia. Esto aplica tanto a nivel físico como emocional. Además de contacto físico, las criaturas necesitan interacciones (miradas, voz suave, caricias, etc.) cálidas y amorosas que les hagan sentir seguros y protegidos.

Entorno predecible

En el útero las condiciones son relativamente tranquilas, estables y predecibles y esto es a lo que están acostumbrados. Los ambientes calmados en los que hay rutinas suaves y respetuosas contribuyen a que se sientan seguros. Los cambios repentinos o ambientes bruscos pueden ser estresantes. La exterogestación es un periodo de adaptación a la vida fuera del útero y requiere paciencia y mucho cuidado.

Estimulación respetuosa

El cerebro del bebé se encuentra en pleno desarrollo durante los 9 primeros meses de vida. Pese a que hoy en día se nos mandan mensajes constantes sobre la necesidad de estimular a las criaturas, no debemos caer en la sobreestimulación. El contacto piel con piel, las interacciones amorosas y los juegos tranquilos con sus cuidadores son, habitualmente, estímulos suficientes.

 

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